Mapping the Sound: reconstruyendo la memoria sonora de Chile
1. Inspiraciones que marcaron un camino
Desde mis años estudiando en el IMUC, hubo un ejemplo que siempre resonó en mí: el trabajo musicológico de Béla Bartók.
Su búsqueda por la identidad musical real de su cultura fue una tarea titánica. En los primeros años del siglo XX recorrió pueblos, registró cantos y melodías, y recopiló más de 10.000 melodías populares de distintas etnias. Clasificó cada una según su modo, métrica, función social y antigüedad.
No solo componía: estaba trazando el ADN sonoro de un pueblo.
Décadas más tarde, algo similar —aunque más visceral y artesanal— haría Violeta Parra en Chile durante los años 50. Con su grabadora y su guitarra, se internó en los campos para rescatar el canto popular antes de que se perdiera en la modernidad.
Ambos ejemplos marcaron profundamente mi forma de ver la música.
Y fue justamente esa inspiración la que me llevó a crear Mapping the Sound, un proyecto que busca documentar y retroalimentar el desarrollo de la escena electrónica chilena.
Un ejercicio de memoria colectiva, con un enfoque sociocultural más que técnico, que intenta capturar cómo esta historia se ha ido tejiendo desde las calles, clubes y comunidades.
2. Una bola de nieve de historia viva
Lo que comenzó como un intento personal por ordenar información y nombres terminó convirtiéndose en una avalancha de datos, recuerdos y visiones.
Cada día aparecían nuevos colectivos, fiestas y personajes que habían aportado silenciosamente a esta cultura.
Fue entonces cuando llamé a mi amigo y colega Camilo Gil, con quien comparto una mirada investigativa y un amor por los procesos culturales.
Juntos decidimos sistematizar este vendaval de información y dividirlo en tres grandes periodos que retratan la evolución de la música electrónica en Chile.
3. Voces que dieron forma a una escena
En este recorrido nos reunimos con figuras fundamentales, verdaderos testigos y protagonistas de distintas etapas de la historia electrónica chilena:
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Marino Ávalos, creador de la mítica Blondie.
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Jimi Torrealba, representante de la cultura punk y electrónica de los 80.
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Manuel Martínez, uno de los pilares de la cultura rave en Chile.
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Flaco Ureta, auténtica enciclopedia viviente de datos y recuerdos.
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Leo Jefferson, parte esencial de una etapa de transición y experimentación.
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Andj, uno de los primeros catalizadores de eventos masivos en el país.
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Pascal, cuya visión analítica ayudó a entender cómo la influencia de Frankfurt conectó con nuestra escena.
Cada conversación fue una ventana a un momento, un contexto y una energía irrepetible.
El resultado es una recolección coral de visiones, historias y datos que hoy dan forma a Mapping the Sound: Etapa 1.
4. Lo que viene: el inicio de un proceso mayor
Trabajamos a toda velocidad para cerrar esta primera fase y presentarla oficialmente en el seminario Bonus Talk x Creamfields, realizado en Prima Bar la semana pasada.
El panel reunió a referentes como Miguel Conejeros, Mónica Rodríguez, Camilo Gil, Manuel Martínez, Freddy Musri, Diegors y yo, en una conversación que marcó un hito para esta investigación.
Pero esto no fue un cierre, sino el comienzo de un proceso más grande: una serie de mapas, entrevistas y actividades que seguirán documentando la cultura sonora chilena, sus raíces y su evolución.
5. Nuestra misión: memoria, contexto y orgullo
Lo que buscamos es simple pero poderoso:
que los futuros músicos electrónicos sepan de dónde venimos.
Que haya memoria, contexto y orgullo.
Porque entender la historia de una escena es también entender quiénes somos y hacia dónde vamos.